Me conformo con que este año sea igual o mejor que el pasado. 2012 dejó tantas cosas buenas, como malas. Finales amargos que me llevaron a comienzos de locura. Frases que marcaron días y días que, simplemente marcaron. Gente nueva, sonrisas nuevas y quizás nuevas ilusiones también, nuevas miradas, y diferentes lugares,noches sin sentido, paseos por Madrid, y ellas, quizás lo mejor del 2012, con sus risas, sus tonterías y sus consejos, a los que no suelo hacer ni un poco de caso, pero son ellas, con la que comparto cada alegría, cada lágrima,y de vez en cuando alguna bronca.
Y no hay año nuevo sin ilusiones, sin ningún juego por el que reír o vivir, porque siempre pensé que lo importante es ganar, pero 2012 me enseñó, que a veces, hay juegos que nunca acaban.
Bienvenido 2013, sorprendeme.
Nunca te arrepientas de aquello que alguna vez te hizo sonreír.
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